La relevancia del vínculo, e
n la educación tradicional, se esclarece como un vínculo unidireccional, dando cuenta lo tradicional que es el aula, en cambio Pichon-Riviére, E. (1980) y Wells (2001), consideran que el vínculo es bidireccional (entre los docentes y los estudiantes), de mutuo afectación y siempre social, propiciando un discurso progresivo dentro del aula que promueva un aprendizaje participativo y colaborativo.
En respuesta a nuestra pregunta guía de investigación sobre ¿Cómo entender y cómo mejorar el vínculo docente-estudiante? Se puede dilucidar desde el MBE (2021) que la labor docente se ve en un deber de crear un ambiente propicio para fomentar las relaciones y conexiones socioemocionales para la construcción de una comunidad educativa basada en el buen trato la cual se ve potenciada en el vínculo de todos los actores educativos. Este último punto se ve relacionado con las propuestas de Gordon Wells (2001) siendo un aspecto fundamental la carga afectiva y la confianza entre los docentes y los estudiantes para la construcción colaborativa de conocimiento, teniendo los estudiantes un rol activo con sus aprendizajes.
Como docentes y psicólogos, la labor se realiza de forma conjunta, compartiendo desafíos y problemas profesionales en la educación, desde la investigación y la teoría. Estos actores pueden ser un aporte en la construcción de un clima positivo en el aula, por lo tanto, un buen vínculo docente. Lo complejo de estos desafíos va desde lo educativo, contexto en el que nos situamos para esta revisión teórica, lo que finalmente nos hace preguntarnos ¿Cómo podrían generarse entre psicólogos y docentes acciones transformadoras y colaborativas que propicien el tránsito de un vínculo unidireccional hacia un vínculo bidireccional que favorezca el desarrollo del aprendizaje?.


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