Habiendo hecho un recorrido por los distintos puntos relevantes, como grupo proponemos un enfoque dialógico en la educación como método para mejorar el vínculo docente-estudiante, un aula de indagación donde se utilice el discurso progresivo. Basando nuestra propuesta en los postulados de Wells (2001), quien en el capítulo de “El discurso y el conocer en el aula” de su libro “Indagación dialógica: hacia una teoría y una práctica socioculturales de la educación”, realiza una revisión a diversos argumentos e investigaciones que plantean al lenguaje como la esencia misma de la educación y la relación entre discurso y el conocer. Por esto proponemos una educación dialógica, siendo entendida esta como:
La necesidad de que la enseñanza salga del estrecho marco de la transmisión de contenidos a un sujeto que los acumula, para pasar a hacer buen uso de las capacidades cognitivas del alumno, permitiéndole cuestionar y someter a examen la información, discutirla con sus pares y construir conocimiento con ellos, en un marco de interacción comunicativa verdadera, guiada por pautas de equilibrio en la participación y la búsqueda colectiva de sentido, esto es, en el marco de un verdadero diálogo (De González & Velasco, 2008, p. 462).
Antes de ahondar en lo que plantea Wells (2001), es necesario revisar algunos conceptos claves para comprender de mejor manera lo que es el discurso progresivo. Primero es necesario comprender la importancia del lenguaje en el desarrollo humano, puesto que como sostiene Vygotsky (1978, en Wells 2001), el lenguaje y otros sistemas semióticos se pueden concebir como instrumentos psicológicos. El lenguaje se destaca como un artefacto de conocimiento, caracterizado por actuar como un sistema de codificación, no sólo mediando en la acción, sino que, también proporcionando los medios para la reflexión de la acción y construir las descripciones, las narraciones y las teorías por las cuales conocemos (Wells, 2001).
Diversos objetos de conocimiento están implicados en el lenguaje como proceso, por ejemplo, la expresión que se produce en el habla también puede convertirse en un objeto de conocimiento dado que puede llegar a tener una existencia independiente del habla, pudiendo ser ampliado, cuestionado o rechazado. Por otro lado, la compresión, siendo la sensación de coherencia que se alcanza en el acto de decir, también participa como proceso, puesto que, para contribuir progresivamente en el diálogo en curso, la persona debe interpretar la información recibida y la postura que mantiene el hablante, compararlo con la comprensión actual que se tiene sobre el tema en discusión para luego formular la contribución, que debiese ser pertinente. Son éstos y otros más lo que sirven como objetos de conocimiento en el lenguaje. Debido a esto, Halliday (1993) afirma que el lenguaje es el proceso por el que la experiencia se convierte en conocimiento, siendo un artefacto cognitivo con un potencial para clasificar y nombrar, además de establecer relaciones y categorías.
Lo anterior expone y clarifica, la importancia del lenguaje y los diversos artefactos de conocimiento que surgen de esta acción, adquiere relevancia el diálogo para la construcción de conocimientos mediante el discurso, tratándose de un proceso de negociación, en donde surgen acuerdos y discrepancias. Los estudiantes mediante el proceso de diálogo, participan activamente en la construcción de conocimiento, logrando apropiarse de los conocimientos expuestos de manera colectiva para su comprensión individual.
Para la construcción de conocimientos es ideal el uso del discurso progresivo (Wells, 2001). Este puede mediar en el proceso de construcción, teniendo la capacidad de superar separaciones conceptuales que se tengan, la diferencia de experiencias o la diferencia entre lo teórico y lo práctico. Para Bereiter (1994) es lo que caracteriza a las comunidades de construcción de conocimientos y científicas. ¿Qué se debe dar para que efectivamente se de este tipo de discurso? los participantes deben estar comprometidos a: intentar alcanzar un compresión común que satisfaga a todos, formular preguntas y proposición que permitan la comprobación, ampliar el corpus de las proposiciones colectivamente válidas y permitir que cualquier creencia sea objeto de crítica si con ello avanza el discurso (Bereiter, 1994, citado de Wells 2001). Otra característica esencial para que se pueda dar un discurso progresivo es que haya un “objeto mejorable”, un artefacto de conocimiento en donde los participantes trabajen colaborativamente.
Centrarnos en el discurso de construcción de conocimientos nos permite ver la colaboración que se da entre los participantes, ya que al participar en el diálogo contribuimos a la construcción conjunta de significados con y para los demás. El objetivo del discurso de construcción es el cambio o la transformación, pudiendo mejorar o potenciar lo que ya se sabe, siendo esto otra forma de hablar sobre el aprendizaje esperado mediante el discurso. Una de las capacidades fundamentales para fomentar la construcción colaborativa de conocimiento es la confianza en los estudiantes para que estos desempeñen un rol activo en su propio aprendizaje, además de poder compartir, cuestionar y revisar las opiniones propias y de los demás. Para lograr esto,
las aulas se deberían convertir en comunidades de indagación donde considere que el currículo se crea de una manera emergente en los muchos modos de conversación con los que el enseñante y los estudiantes comprenden de una manera dialógica temas de interés individual y social (Wells, 2001, p.113).
La Indagación indica una postura ante la experiencia y las ideas, una predisposición a interesarse por las cosas, plantear preguntas y a intentar comprender colaborando con los demás en el intento de encontrar respuestas. Reconoce la relación del individuo con la sociedad, con una naturaleza activa. Un aspecto importante de un enfoque de indagación es proporcionar una manera de superar la separación que se da entre el conocimiento escolar y el conocimiento acción, osea que el conocimiento no se quede solo en el aula, sino que también pueda aplicarse fuera de esta. Otro aspecto por tomar en cuenta es la fuerte carga afectiva que esto supone, siendo evidente en las formas de trabajo tanto en el esfuerzo como en la satisfacción al lograr el éxito como con los demás integrantes. Un último principio importante es que los principios anteriormente mencionados no solo aplican a los estudiantes, sino también a los enseñantes responsables directamente de su educación.
Tanto el habla como la discusión representan dos modalidades de discurso para la construcción de conocimiento que pueden aportar al aula. Por un lado, el habla, que siempre ha estado presente en las aulas, fomentando el trabajo colaborativo, ya que, los niños hablando entre sí aprenden mucho más al poner sus ideas en común, explorando sus acuerdos y discrepancias. Por otro lado, la discusión, al final de las clases ayuda a la reflexión en conjunto sobre la importancia de la actividad, lo que han hecho y comprendido. En este tipo de aulas rara vez es el enseñante quien dirige las lecciones, sin embargo, es indudable que estos puedan participar con la clase mediante la “conversación instructiva” (Tharp y Gallimore, 1988), un tipo discurso en el que el experto y los aprendices desarrollan una conversación sobre los que se está enseñando/aprendiendo (Doherty et al. 2002).


0 Comentarios