En esta revisión de investigaciones es necesario determinar qué se entenderá por el concepto de vínculo, de donde proviene este concepto y por qué es relevante para el desarrollo de la relación entre el docente y sus estudiantes.
Para comprender el concepto de vínculo, es inevitable considerar el concepto de apego, que se conceptualiza como la tendencia a crear profundos y duraderos lazos afectivos (Bowlby, 1973 citado en Marrone, 2001) con otros seres humanos. Este concepto es sumamente relevante ya que, da cuenta de la tendencia que tienen las personas a relacionarse de forma afectiva con otros seres humanos durante todo su desarrollo, y si consideramos que el desarrollo se da a lo largo de nuestras vidas, es posible inferir de qué manera estos lazos pueden influir sobre el desarrollo de la personalidad de los seres humanos.
De acuerdo a lo anterior Marroni (2001) propone que la personalidad humana es concebida como una estructura que se desarrolla continuamente a lo largo de diversas vías posibles. Las personas desde su nacimiento tienen acceso a un amplio abanico de vías potenciales, por lo cual pueden transitar por cualquiera de ellas. Por lo tanto, es posible comprender que la “elección” de estas vías estará determinada por la interacción entre el individuo y el ambiente.
Si bien se creía que el apego era unidireccional en una relación sujeto-objeto, para Pichon-Riviére (1980) abarca la noción anterior a partir del vínculo y lo considera como una estructura dinámica que se encuentra en continuo movimiento englobando tanto al sujeto como al objeto, y estableciendo que “el vínculo es siempre un vínculo social, aunque sea con una persona…[y] adquieren cierta diferenciación en ese momento y en ese sujeto, configurando un vínculo personal que puede ser diferente con otro” (p. 47).
Dicha estructura (el vínculo) marca la manera en que se va a interactuar, ya que, se establecen pautas comunicativas y conductas aceptables, como también adaptativas en el contexto del vínculo. Entonces, el vínculo no se refiere únicamente al componente emocional, si no que incorpora la esfera cognitiva y la conductual, modificándose mediante la interacción de todos los aspectos de la persona.
La estructura resultante es dinámica y fluida, variando y viéndose afectada por la retroalimentación que la conducta de uno produce en el otro. Para Pichón-Riviere (1980) el primero vínculo es externo para luego volverse interno y luego nuevamente externo, para dar cuenta de un espiral dialéctico de comunicación que produzca un aprendizaje, que permita la retroalimentación de la propia conducta
La existencia de vínculos se debe principalmente a la capacidad de comunicación, a través de la cual establecemos contacto con otros y aprendemos en base a las consecuencias de nuestras conductas sobre ellos. Por consiguiente, para que un vínculo sea sano, es necesario que haya una comunicación permanente, sincera y directa, que produzca un aprendizaje que permita el feedback de las propias conductas. Dando cuenta de la importancia de una comunicación bidireccional eficiente y para la adquisición de aprendizajes.


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