Como quinta y última investigación, los estudios de Mena et al. (2008) sobre el vínculo positivo docente-estudiante, proponen cuatro elementos que debe contemplar para ser mejorados. El primero de estos es reconocer que cada niño es “único”, con derecho a ser “otro”, siendo cada persona reconocida por quien es. La base para un vínculo seguro y afectivo, es aprender los límites entre todos, favoreciendo el desarrollo de autoestimas e identidades. La orientación docente en las actividades y metodologías que se planifiquen, deben dar cuenta el reconocimiento y la valoración de la diferencia.
Como segundo elemento se plantea relacionarse con cariño y esmero con los estudiantes para el aprendizaje de estos. El afecto y cuidado, ayuda a mejorar la construcción de saberes entre estudiantes. Por lo cual, el respeto, la atención a las necesidades y estilos de aprendizaje, son necesarios para propiciar un clima de orden y tranquilidad, cuidando de que cada estudiante construya en conjunto un aprendizaje significativo. La orientación que se propone sobre figuras docentes, va en que se busquen distintas formas de motivar a los estudiantes por el amor al saber, promoviendo así una participación activa, entregando las experiencias docentes para construir conjuntamente un producto de calidad. Como expone Mena et al. (2008) “nuestra relación genera buenos frutos”, siendo la base fundamental de una autoestima positiva. Los profesores que corrigen los errores y atienden las dificultades de manera amorosa y paciente, logran construir experiencias de contención y de apoyo, que reducen el temor al fracaso, promoviendo la perseverancia y la resiliencia.
Como tercer elemento se encuentra permitir y favorecer el ensayo y autonomía, por tanto los errores, cuando un estudiante se siente estimulado a ensayar y utilizar sus conocimientos con confianza, este aprende a creer en sí mismo. Resignificar los errores de forma positiva para desafiar la paciencia y replantear una nueva solución. El castigo por los errores perjudica la motivación de seguir intentando encontrar una nueva alternativa.
Las equivocaciones sirven para comprender qué está fallando en el proceso de enseñanza-aprendizaje y elaborar nuevas alternativas para el cambio.
El cuarto y último elemento va en reconocer y celebrar los éxitos de los estudiantes Un docente que fomenta un vínculo seguro, se encuentra expectante por los avances y logros de sus educandos, reconociendolos y animandolos a seguir avanzando en sus aprendizajes. La orientación de los profesores visibiliza los esfuerzos y logros cotidianos de sus estudiantes, a veces los refuerzos se utilizan sólo para reconocer los resultados de evaluaciones importantes. Las observaciones, orientaciones cuidadosas y los reconocimientos de avance son una manera de decir “te veo, te reconozco, me doy cuenta que existes, y me importa lo que haces”.


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